Me di de cuenta de que cuestionaba demasiado todo lo que hacia, vivía preguntándome el porque, la causa y la consecuencia de cada acción Contemplaba el mundo entero de posibilidades que abriría cada decisión antes de tomarla, me fijaba en cada una incluso en las mas horribles. Esa era yo, así era como veía todo. Podías verme sentada mirando a la nada, pensando en eso.
Siempre he sido muy curiosa, no lo niego. Pregunto demás tal vez, aunque no lo creo. Pregunto por que necesito saber la razón de las cosas y se supone que aquellos que hablan de esas cosas han de saberlas pero me di de cuenta de que no siempre era asi. No sabian. Hablaban de cosas en las que eran ignorantes.
Me fije mas en las personas cuando hablaban, como hablaban y de que hablaban y logre diferenciar cuando alguien hablaba sin saber y cuando alguien sabia. Estaba en su léxico en como se expresaba, en su lenguaje corporal inclusive. Estaba plasmado en todo su cuerpo. Era entonces cuando preguntaba y lo corroboraba.
E incluso después de eso no estaba satisfecha. Me pregunte entonces ¿porque lo hacen? Por qué hablan de temas en los que son ignorantes. Antes a nadie le molestaba que hiciera preguntas, lo recuerdo. Todos me miraban siempre hacia abajo y respondían sonriendo. Me gustaba cuando me decían que no sabían porque pensaba que era un misterio y que podría descubrirlo.
Que paso después de eso es sencillo, crecí.
Y cuando creces no puedes preguntar tanto. Es odioso que seas tan grande y tan pregunton, dicen.
Así que deje de preguntarles.
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