13 ago 2012

Plumas chamuscadas por el calor.

Me siento como Ícaro demasiado cerca del sol. Puedo sentir mis alas quemarse, ver las plumas alejarse en el aire, se que moriré porque todos lo haremos y si soy Ícaro entonces tendré la fortuna de ver el sol como nadie lo vio jamás antes de perecer. Mas, no soy Ícaro, a diferencia de el a mi me impulsan cerca del sol, cada vez mas y mas cerca. Y veo a Dédalo advertirles lo de la cera, mis alas son de cera, son frágiles. Pero ellos reniegan. No. Se niegan a alejarme del sol, siento el calor en mi piel y puede que me guste pero no puedo soportarlo.

Quema. Me quema y dispersa los restos de las alas al aire y no importa. Caigo. Caigo lentamente. Dédalo me ve caer y se arrepiente. Por que soy torpe. Por que no importo nunca si yo estaba bien o no. Una cría, una niña y le rogaron que llegara al sol para salvarlos. Porque yo no soy Ícaro. El se quemo porque quiso y yo me quemo porque debo. Según quien, no sé, pero debo.

Y caigo mientras el sol se alza arriba en el aire.
Caigo al agua escuchando los sollozos de Dedalo 
Y la risa de quien se prepara para impulsar a alguien mas.

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