Me siento como Ícaro demasiado cerca del sol. Puedo sentir mis alas quemarse, ver las plumas alejarse en el aire, se que moriré porque todos lo haremos y si soy Ícaro entonces tendré la fortuna de ver el sol como nadie lo vio jamás antes de perecer. Mas, no soy Ícaro, a diferencia de el a mi me impulsan cerca del sol, cada vez mas y mas cerca. Y veo a Dédalo advertirles lo de la cera, mis alas son de cera, son frágiles. Pero ellos reniegan. No. Se niegan a alejarme del sol, siento el calor en mi piel y puede que me guste pero no puedo soportarlo.
Quema. Me quema y dispersa los restos de las alas al aire y no importa. Caigo. Caigo lentamente. Dédalo me ve caer y se arrepiente. Por que soy torpe. Por que no importo nunca si yo estaba bien o no. Una cría, una niña y le rogaron que llegara al sol para salvarlos. Porque yo no soy Ícaro. El se quemo porque quiso y yo me quemo porque debo. Según quien, no sé, pero debo.
Y caigo mientras el sol se alza arriba en el aire.
Caigo al agua escuchando los sollozos de Dedalo
Y la risa de quien se prepara para impulsar a alguien mas.
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