Levante mi cabeza de la mesa blanca y observe a la chica frente de mi, sus ojos oscuros me miraban claramente esperando una respuesta, su cabello marrón casi negro caía en ondas oscuras sobre sus hombros, y allí estaba, ella era bonita, con una belleza diferente.
-¿Soy una perra?. dijo ella buscando mis ojos detrás de mis gafas- ¿no es así?
-No lo creo- le dije con una mirada fija en ella, resistiendo una sonrisa.- ¿Por qué seria eso?
Ella siguió hablando, me contó de estos dos chicos. Su novio y el amor de su vida.
¿Cómo es que no lo veía? Estaba ahí en su nariz, fácilmente podría pellizcarla y no lo notaria.
Sonreí ante el pellizco.
-Detente, ¿cual es el dilema aquí? ¿acaso los quieres a ambos?
-Lulú ese es el dilema.- dijo, su voz en un susurro.
-¿Y?
-¿Y? debo elegir ¿no? ¿No soy demasiado perra por querer a los dos?
Me lance de lleno en la explicación de porque no era así.
-Velo así... tu "novio" es solo un idiota que te necesita para poder decir "tengo novia, blah, blah" cuando en realidad no la tiene. Y este otro chico,- tu lo amas pensé- no tiene nada de malo.-dije en cambio
Ahora, ¿lo notas? ¿como los idiotas son increíblemente parecidos?
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